viernes, 5 de septiembre de 2008

De madrugada


En el bloque, a somo en mi terraza entre las macetas y unas sillas que parecen de la playa.
Bebo una infusión de malvaviscos y canela. En calzoncillos miro las pocas estrellas que brillan, aun, con la contaminación que impregna el aire de la ciudad. Málaga.
Miro una constelación inventada por mí. Y sigo sus movimientos inventados por el cielo. Todo es de una inventiva flipante.

Un grupo de cinco chavales, ríen a altas alturas de la madrugada, debajo de las mismas estrellas que observo. Son cinco. Son una pandilla. Son colegas.
Suspiro y muevo el vapor de la infusión.
Me torno nostálgico, y pienso en los mios. En mis colegas de toda la vida.
Y llego a la conclusión que el transcurso del “yo seré” se esta convirtiendo en el “yo soy” más rápido de lo que pensaba.

No hace mucho, robaba los comics de mi hermano y los leía en el cuarto de los trastos- así llamo yo al cuarto de invitados, pues antes solo estaba un mueble lleno de juguetes- No hace mucho descubrí a Hulk, Spiderman, la Patrulla-X. Así nació mi primera vocación. 'Quiero ser dibujante'. Este deseo me caló durante años, los mismo en los que David quería ser escritor, Juan Carlos no lo tenía claro. Y Juanjo quería ser millonario.

Sumando años, los sueños se transforman en otros. El grupo se agranda, nuevos amigos, dónde mezclamos, amalgamos nuestros deseos de pandilla. De amigos-hasta-la-muerte. Y otras veces mengua.
Ahora nos encontramos en ese momento. En el momento del “yo soy”. En un momento menguado por las novias, por las obligaciones, por el trabajo… por el ego.

Empieza otra etapa, otro paso en esa línea transitoria verbal.
Y si me preguntas qué soy yo. Diré:

-El que bebe tés, el de siempre, el de la terraza del primero “be”.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Vente al Sur.


Hay cosas que me mosquean del verano. Vamos a ver, ¿Por qué la gente te miente tanto?.

Pon que estás por la calle con el Lorenzo dandote en el cogote, con tus chanclas, tus gafas, y tu camiseta veraniega del Bull and Bear. La que te queda tan bien. Y te encuentras con X.

X es el conocido, que está tan moreno, que cuando sonríe, aun con las gafas puesta, te alumbra. Y tú haces el clásico comentario de:

-Tío, que moreno estas ya...

-Pues solo he ido dos veces a la playa media hora...


A ver X, a quién cojones quieres engañar. Si pareces cubano coño. Un X en el arquetipo de persona que jamás reconoce, que se gasta el sueldo en aceite de palma con extractos de zanahoria y olor a coco, importado de Jamaica.

Un X, lleva en su cartera un bono de 57 sesiones para el solarium, que lleva yendo desde Noviembre. (Cuando todos estamos pajizos).


Y a ver ¿Quién leches está media hora en la playa? Si eso es lo que se tarda, en poner la toalla, quitarte la ropa -de la forma más sensual- y tumbarte. Para luego echarte el bronceador más bronceante que te coma la piel, y que los lunares se pierdan para siempre.
Si es que hay gente que busca el suicidio. A que un tumor se los zampe.
Allí tumbaditos con el bañador metido por el culo. Y si no tienen aceite, se echan lo que sea en tarros de fli-fli. Desde Coca-Cola, hasta purés de pepinos.


En fin...