Las ventanas temblaban y el viento chiflaba con fuerza, todo los vecinos miraban desde sus ventanas y balcones como el dedo de Dios revolvía todo lo que había a su alrededor. Es que déjenme que les diga que en Málaga no suele haber Tornados.
Por casa no pasó nada, pero a la mañana siguiente cuando fui a trabajar, había árboles cincuentenarios de raíces franquistas que estaban partidos y tirados en mitad de la calle, junto a contenedores y cubo de la basura. Bomberos y policías locales parecían trabajar y tomárselo en serio. Grupos de Asociaciones de Vecinos se reunían en el silencio de la tormenta, comentando los catástrofes provocados por el Avatar. Coches, ventanas, cornisas, motos y tejados quedaron requetebién jodidos.
Pero la verdad es que me parece bien que sucedan estás cosas –Que me perdone Victor, y no vaya a creer que le he deseado que una viga de hierro le atraviese el coche y desgarre su preciosa carrocería de cuero- Pero es cierto que siempre pensamos que las cosas suceden en el lado opuesto. El hambre, la guerra, los catástrofes naturales, son cosa de la tele de sobremesa. Y no.
No, caballeros y caballeras –arriba con el feminismo- Las cosas también nos suceden a nosotros y a nosotras. Y quizás una buena mañana, nos despertamos con el agua hasta los tobillos y con la ropa de la nueva temporada del zara empapada y encogida, por una riada que se esta llevando la casa a tomar por culo. O que un inesperado tornado te rompa las ventanas y las haga añicos, causándote profundas heridas en las manos por los cristales rotos. Por lo cuál el medico te dice con voz profunda: Ya no podrá tocar el piano. Y pierdes tu trabajo de pianista en un pub chill-out. Y Marta, la camarera de la barra, ya no te hace felaciones a puertas cerradas porque ya no le pareces chachi. Dejas de cobrar el paro, tu vida se va arruinando y acabas tirándote por un espigón cuando enciendes la televisión y ves que esta vez, eres tú el protagonista desgraciado que la vida se le truncó de la noche a la mañana.
La vida prepara sorpresas. Algunas nos gustan. Otras no tanto.
Cuando recibí el e-mail del Teatro Cervantes para la figuración de Boris Godunov de la Fura dels Baus. Abrí los ojos tanto como una cabra asomada a un monte. Genial pensé.
Volví a pisar las tablas de aquel maravilloso escenario. Volví a ver a las mujeres de vestuario remendando faldas y haciendo bajos para alguna Opera espectacular.
Fui un terrorista más que secuestra a novecientas personas en Moscú, luchando por la libertad de mis compañeros. Por mi patria. Por Chechenia. Con bombas, armas y mala leche encarné aquella situación de terror, que alguno que otro del público se lo tomo demasiado mal, saliendo del Teatro con ataque de ansiedad, confundido por lo real y lo ficticio.
Aprendí mucho con la Fura dels Baus. La seriedad, el disposición, y la concentración del actor. Si es que parece que tengo que estudiar las Oposiciones de Bombero para ejercer de Actor. El mundo siempre está del revés.
Aunque ahora estoy bastante entretenido con el Catalogo de Moda. Donde los chavales sueñan con ser famosillos autóctonos. Que alguien vea el album y diga: ¡Eh, ha este lo conozco yo!
Y es que a todos, en cierta medida, nos mola que te cagas el faranduleo. Y que se calle el bohemio de turno y diga que no.
Hace una semana me llamó un amigo de la Escuela de Arte Dramático (ahi hay algun bohemio que otro) Que tenía un papel para mí. Lo tuve que rechazar, me quitaba demasiado tiempo para los estudios.
Y es que aunque lo tuviera, las clases son agotadoras, ahora mismo estoy dando Matemáticas y Física. Que si energía cinética, que si Newton, que si el golpe de Ariete… Me hago cada paja mental, que el sábado empiezo con las clases particulares.
Entre la teoría de la continuidad (Q= S1·V1=S2·V2=S3·V3=Constante) de mis apuntes, esbozo una mujer en las esquinas de la libreta. O escribo alguna frase poética que se me ocurre al instante. "La saliva de tu boca, fue el jarabe que calmo mi voz y me hizo callar". La recorto, y la paso al Word, y la pongo en los labios de Eva, un personaje de treinta años que ha descubierto que su novio esta casado. Encima pierde el mando a distancia el mismo día. Depués de unos meses incrustada en su sofá tomando flores de Bach, decide ir a por pilas. Y estalla un epopeya que le salva de su depresión. Y que de paso, ahuyenta la mía.
Y es que esta oposición me esta quitando todo mi ocio. Llevo meses agriado del trabajo a la biblioteca, o a la academia. (Por eso no escribo en el blog) Hay días que me entran ganas de mandarlo todo a la mierda. Y montar un Kebab al lado de un butique de ropa de barriada. Y fumar crak con Maruja. La dueña de la butique.
Pero sé, que no hay gloria sin sacrificio, y como dice Nacho, mis sueños son mentiras que algún día dejaran de serlo. Y la verdad, que la vida de un bombero es una vida digna de emular. Aunque eso conlleve unos años de esfuerzo y un camino lleno de guijarros.
Mis amigos están también liados con sus novias y sus trabajos y hay dias que me faltan. O demasiados ocupados viendo Europa. Como está Juan José.
Wao -asi es como lo llamamos- es mi amigos de la infancia. Lo conozco desde los nueve años. Su parte izquierda del cerebro es la predominante, mientras que la mía es la derecha. Así que nos complementamos bastante bien. El necesita de mi y yo de él. Cuando la vida se nos hace incomprensible, nos ayudamos didácticamente con consejos difíciles de olvidar. Ahora ronda por Suecia. Un abrazo compadre.
Mientras el trota por el mundo, yo espero impaciente el curso de Buceador Profesional. Dura poco y me quitará de la rutina y un poco el hecho de menos tal. Tambien voy a la piscina, a reciclarme un poco y no tener que ir con manguitos el día del curso.
Lo que me gusta de entrenar en la piscina -Ya que también tengo que hacer 100 metros en 1’30 segundos para las pruebas fisicas de los bomberos- Es que cuando estoy abajo, entre burbujas No pienso abosulutamente en nada. Solo en nadar. Vacío mi mente. Bueno mentira, si que me pregunto algo: ¿Existirá algunas gafas que sean cómodas y no me saquen los ojos?
El otro día en la piscina –y lo siento mucho- me dio un repelus tremendo cuando vi, a un hombre con un tumor en el pecho del tamaño de la cabeza de un recién nacido meterse en el agua que minutos más tarde iba a sumergirme yo.
La verdad que es una putada. Como lo que le pasó a Luque. Luque es el dueño de la tienda de chucherías y prensa y de-todo-un-poco de mi urbanización. Lo conozco desde que tengo dientes y puedo comer chuches.
Con Luque mis amigos y yo, aprendimos mucho. Cuando estábamos solos, nos dejaba ver las revistas pornos con él. Comentaba las fotografías importándole bien poco que tuviéramos diez años. De él aprendí que hay mujeres que se ponen cachonda cuando les introduces un dedo en el ano durante la penetración.
Cada año, Luque, se va de vacaciones durante un mes. Brasil, Tailandia, Alemania, Cuba etc. Y vuelve renovado como cualquier otro autónomo después de unas buenas juergas y guateques privados en casa.
Pero hace meses, que la tienda sigue cerrada. Qué ya pasó las vacaciones. Así que pregunté a mamá que qué pasaba con él. Luque se muere hijo. Tiene cáncer.
La puñetera muerte de los cojones. Ultimamente se muere gente que antes no se moría.
Mejor es centrarse en la vida. Y más ahora que voy a ser ¡Tito! La verdad que estoy ilusionado por el nuevo miembro de la familia. Aun falta ocho meses para su incorporación. Pero todo estamos imaginando como será. La verdad, que no tengo muy claro cuál es mi papel. Supongo que soy el antagonista del Padre. O sea, si mi hermano es duro con él y, por ejemplo, no le deja beber alcohol. Yo le dejaré que beba de los culos de mis Gin-Tonic. O si es blando, yo seré el maligno semsei que le instruya. Y cuando cumpla los dieciocho años, le dejaré en mitad de Campanilla -Pueblo de las afueras- para que vuelva a casa solo. Sin teléfono movil, ni dinero. Demostrando que tiene cojones y que es un hombre. Y cuando llegue a casa después de unas horas andando, podamos brindar con copas con sangre de cervatillo -que tendrá que matar el mismo- la celebración del final de su adolescencia.
Con la noticia de mi futuro sobrino, me estoy poniendo al día con dvds, del maravilloso momento que es el embarazo. Y cuando los veo, me pregunto cómo la gente no cree en la vida después de la muerte. Si lo raro es que haya vida.
Que yo me convierta en tito, está bien. Pero que mis padres sean abuelos me da algo de sentimiento. No sé, padezco una amalgama de sensaciones hacia la vida, que jamás he sentido. será que estoy madurando. Digo yo vamos.
Así que si entras en mi habitación, no es de extrañar que me veas emocionado bailando a oscuras eso de I’ve been loving You too Long con una chica imaginaría que perdone lo capullo que soy a veces por ser un pirado de la vida, por querer vivir como un héroe y morir como un poeta.
Porque bailar a oscuras, es formar parte de la vibración del universo. Y eso es de gente madurisima. Digo yo vamos.
.jpg)
