jueves, 4 de marzo de 2010

LO SIENTO. -Contenido Erótico-.


Una vez más, el brazo de una mujer se le cruza en la cara para dejar los pendientes en la mesita de noche. Él esta en el lado izquierdo de la cama, ella en el derecho.

Él siempre empieza con un recorrido descendiente de pequeños besos. Comienza por el ovulo de la oreja, continua por el busto, hasta llegar a la primera parada cerca del ombligo. Ella sabe el final del trayecto, así que abre las piernas lentamente y curva la espalda a la espera de la lengua. Cierra los ojos y echa hacia atrás la cabeza enseñando la barbilla y dejando ver la aorta.

Hacen el amor. O por lo menos tienen sexo. Un sexo barbitúrico y sin condón. Ella es alergica al látex, y él quiere estar un milímetro más adentro. El no suele hablar cuando lo hace. No se siente cómodo. Y menos la primera vez. Aunque Ella insiste que le hable. Que le diga lo bonita que es.
Cae un gota de sudor desde su frente que aterriza en sus pechos. Unos pechos operados, inmóviles y preciosos como una estatua marmórea. Sin cicatriz, simétricos y duros al tacto.

Quiero que te corras cariño -Dice él mientras pasa una de las sedosas piernas de la chica por encima de su hombro.
Se abalanza sobre ella y le aprieta  la cadera como si la cogiera al vuelo. Ella bizca los ojos mirándole los labios. Se besan y se corren uno tras el otro, como en las películas. Con gritos y jadeos, con un poco de teatro y alevosía.
Al terminar se dan unos besos. Estos suenan a despedida y cierre. A conclusión. Él sale de la cama y coge la botella de agua que hay en suelo al lado de los tacones. Número treinta y ocho.

-¿Quieres agua Elena?

Ella hubiese cambiado "Elena" por el "cariño" de antes.

-Sí. –Contesta con la cabeza.

Él mira los condones que hay encima de la mesa al lado de los pendientes. Debería habérmelo puesto. Piensa.

-Voy al baño. ¿Quieres que te traiga papel? –Le pregunta mientras ella termina de beber.

-Tengo toallitas- Responde mirando el bolso que está encima del escritorio.
Deforma la botella de plástico de agua con la mano. -Ahora deberías estar acariciandome idiota- Se dice para si misma.

Él sale de la habitación desnudo. Recorre el pasillo a oscuras aunque la luz de la luna entra proyectando su sombra. Una sombra estirada y negruzca; casi tan vampirica como la del Conde Orlok.

Enciende la luz del espejo del cuarto de baño. Respira al contemplar su rostro reflejado. No es ningún monstruo. Se mira y ve como sus labios están hinchados y agrietados por los muerdos. Tiene el flequillo pegado en la frente por el sudor, y parece que es más guapo que esta mañana. Brillan sus ojos y su piel esta más tersa. Pero realmente sigue siendo un tipo común con cara de capullo.

Ella se limpia el semen mirando el gotéele del techo. Hace una bola con la toallita y la tira a la papelera desde lejos. Entra limpia. Dos puntos. Siempre ha sido afortunada en el juego, en lo demás, una total desgraciada.

La habitación huele a perfume infantil de las toallitas húmedas que acaba de utilizar. Ya no está desnuda, se ha puesto unas braguitas negras con un pequeño lazo de color azul. A juego con sus ojos. Su pelo está ensortijado y seco. Ella suele ser pasiva en el sexo. Prefiere que la monten y tener un rol de victima y niña buena. De tonta. Se pone cachonda así. Dejando que el hombre se sienta dominante, y sí, incluso que la penetren analmente. Puede ser sexista, pero a estas alturas tú opinión le importa una mierda.

El Psicólogo y psiquiatra Samuel se limpia el pene en el lavabo, con el jabón de mano de leche y miel para pieles sensibles. El glande aun lo tiene rojizo y sigue empalmado. Se limpia los testículos y se seca con una pequeña toalla que saca del armario.

Samuel trabaja para un hospital privado bastante caro. Tiene un departamento para ayudar a personas que van a empezar con algún tratamiento contra el cáncer o algún tumor nefasto. Suele hacer terapias para pacientes que le quedan poco tiempo de vida, y que han contraído alguna enfermedad imparable. Elena tiene metástasis. No tiene muchas probabilidades de vivir más de un año. Dentro de unos días empieza la quimioterapia. Es rica y joven. Tiene treinta y ocho. Como el número de sus zapatos.

Samuel se enjuaga la boca. Piensa en todas las tías que se ha follado. Unas vente al año. Y posiblemente más de la mitad están ya muertas. Suele acostarse con ellas porque están solas, débiles, y sobretodo, llenas de miedo y hasta el culo de antidepresivos. Él es la mano que las consuela. Su demagogia barata les ayuda a recuperar la religión de la que no tuvieron fe. O les regala la esperanza y la filosofía aristocrática de enfrentarse con el duelo de la muerte con dignidad mediante trucos y consejos de libros-recopilatorios de pensamiento positivo.

El  licenciado escupe el líquido verde con fuerza. Su boca huele a mentol. Vuelve a la habitación. El pene aun le golpea en los muslos. Elena parece dormir. Su cuerpo es como un reloj de arena volcado. Preciosa. Una chica ye-yé. Su tiempo acaba de pararse por una noche.
Samuel entra en la cama -aunque hubiese preferido dormir solo- mira la espalda de la chica. Contempla sus lunares y dibuja mentalmente líneas que une lunar con lunar como si fuera un periplo que tuviera que leer.

Cansado, no consigue descifrar el destino y termina por darse la vuelta.

-Hasta mañana Elena.

-Buenas Noches… -Susurra ella.

Y fue en ese instante cuando Samuel se dio cuenta de que él era parte del síntoma. El era parte de la enfermedad. Se dio cuenta, que él mismo, era un efecto segundario de las muertes prematuras.

12 comentarios:

La mirada del mono dorado dijo...

No es la primera vez que cuelo en mi blog algun relato erótico, o por los menos de contenido brom-brom.

Me parece un buen ejercicio literario, es bastante intersante escribir estas escena. Aunque yo siempro intento darle una rosca diferente, y que el acto en sí, potencie el perfil psicologicos de los personajes.

No se si recordais el relato, del camarero poeta y la mujer mayor que colgé hace ya la tira... bueno, igual cuelgo y rescato algunos más que tengo por ahi en el cajón de "Relatos Guarretes Olvidados"... jaja

:)

crazyflamy dijo...

Si recuerdo por lo menos otro, sin embargo este es algo impactante, no me esperaba la historia... es curioso... me refiero a algo que me da vueltas en la mente, justo hoy estaba algo impactada por un caso clínico que llegó a mi trabajo, siempre pienso en esas personas que leyendo un papel se enteran de que tienen un tumor en alguna parte de su cuerpo, me imagino sus reacciones y a veces me molesto con los médicos por su actitud a veces tan deshumanizada dictando palabras que a veces son "sentencias" para personas que no conocemos y que quizá de uno a seis meses ya no se encuentren compartiendo el mismo "planeta" con nosotros, qué difícil, sin embargo me ha gustado mucho tu escrito, como siempre.


Gracias y que las musas sigan compartiendo contigo su inspiración y tu talento.

Un beso.

La mirada del mono dorado dijo...

Si la verdad que es algo bastante impactante que ten una noticia asi. Yo tambien lo he pensado, hay varias peliculas que tratan del tema.

En mi vencidad habia una mujer como Elena, le habian diagnosticado metastasis, de la noche a la mañana. Y era curioso como la veias ir al mercado, hablando de la lluvia... mientras eso, esperaba... ffff, que yuyu hablar de esto no?

María Jesús Siva dijo...

Yo también recuerdo uno erótico tuyo, además era largo y contenia bastantes detalles. Este además tiene una punzada entre misterio y dolor, yo creo que todavía le dotas de más interes.
Me gustas
Besos

Manu Espada dijo...

La literatura erótica es muy, muy complicada. Veo que a ti se te da bastante bien. Yo una vez lo intenté y me salió un relato porno.

La mirada del mono dorado dijo...

ADA:

Tú tambien me gustas, madre mia, en serio que tu blog es una fuente de conocimiento. Vas hacer tu propia wikipedia..XD

MANU:

Sí que es dificil, aunque este relato lo he diluido mucho. La escena solo es un pretexto para la historia. La escena sexual, no es la historia...que lio no? jajaj.

iliamehoy dijo...

me ha parecido tan desgarrador, que el sexo ha cedido su protagonismo al trasfondo tan terrible que describes, y al desamparo que adivino.
Una sonrisa

Anónimo dijo...

Me ha encantado, y tienes razón respecto a lo de escribir escenas así, yo nunca lo he hecho, pero creo q llegan y transmiten mucho, dicen mucho de las personas.

Genial como siempre mono.

Un abracito.

Tesa Medina dijo...

Me ha ocurrido como cuando pude ver por fin en el cine y sin tener que ir a Andorra, "Último tango en París".

La mayoría de las personas me hablaban de una película de sexo, "muy fuerte", verde, como se decía en aquella España provinciana y yo sólo vi una preciosa y triste historia que trataba de la soledad, de conjurarla a través del sexo, del placer.

Creo que a tus personajes les ocurre lo mismo. Elena está sola con su enfermedad sabiendo que se muere. Nadie está tan solo como cuando se enfrenta a la muerte.


Samuel sólo se relaciona con mujeres que tienen la fecha de caducidad a la vista. Está solo porque huye del compromiso.


Que tremenda estoy esta noche, y qué seria. Me ha gustado mucho, mono, y claro que me acuerdo de ese otro relato.


Ah, no te pierdas mis fotos de la nevada de Barcelona en mi otro blog. ¡Qué frío!

http://elnadadordeniquelfototesa.blogspot.com/


Un beso, mono, quiero más.

La mirada del mono dorado dijo...

tortuguita:

Sí es un buen ejercicio. En el cortometraje ya se ha puesto en escena, eso de situaciones de cama, dan para muchas historias.

tesica:

El sexo o lo erotico si es llevado con gusto y elegancia, puedes crear buenos guiones, pero es dificil tener esa linea clara entre lo gratuito, y lo imprescindible para la historia.


voy a ver esa foto que me dices...

Raúl dijo...

Es cierto. la literatura erótica tiene un riesgo tremendo. No todo vale. A ti, por lo que leo, no se te da mal.

La mirada del mono dorado dijo...

RAÚL:

Muchas gracias por pasarte, pensé no verte por aqui contantas visitas que tienes en tu blog.

La verdad que escribes de maravilla...