lunes, 17 de enero de 2011

GEORGE BIZET

Estuve con Carmen, Don José, Escamillo, Micaela, Zúñiga y los demás.

Para el poco entendido o nada entendido, me estoy refiriendo a los personajes de unas de las inmortales operas que aun suenan y resuenan por teatros y televisión. Carmen.

Carmen es un Drama Lírico de cuatro actos de George Bizet. Un compositor que la cascó prematuramente el pobre, sin vislumbrar la totalidad de su éxito. Sus melódicas composiciones, están arraigadas en nuestro cerebro colectivo, así que no te extrañes que las hayas entonado dentro de la bañera mientras te frotabas la barriga con el jabón y te orinabas en la pierna.-buag.

La verdad que fue muy divertido estar allí, de policía sevillano me tocó. Guay porque aparecía en tres de los cuatro actos asi que me lo pasé muy bien con tantos figurantes, cotilleos, envidias y demás parafernalia del mundillo de la farándula. Fue gracioso ver el pique que tenían los de la orquestas entre los instrumentos de aire con los de madera. Y las refriegas entre barítonos y sopranos…

Vaya mundillo este.
 
El traje era un poco de muñequito de plomo, pero el vestuario en su conjunto estaba muy logrado. A destacar el de las bailarinas y toreros.
 En los camerinos se armaba la de dios, con tanta gente, tanta etiquetas. Os muestro un día de ensayo-de tantos- y la escena representada ya en Teatro Cervantes de Málaga.
Ahora cuando canto en la bañera  mientras me enjabono la barriga y meo, lo hago además con un buen recuerdo.

viernes, 7 de enero de 2011

2011


Me sé todas las máximas, todos los consejos, todos los dichos y todos los refranes. Ninguno me sirve. Estoy un poco arto de que la tostada caiga por el lado de la mantequilla. Así que hace tiempo decidí no ponerle mantequilla a la rebanada y dar los bocados al pan crujiente y seco. Caliente y negro.

El corazón guarda una cierta relación con el pie y los zapatos. Creo que este cuerpo me aprieta y me hincha el corazón. Debería comprarme un corazón más cómodo, uno para poder andar kilómetros y kilómetros y alejarme de estos tiempos. Un corazón sin costuras, de keblar, resistente
a las tempestades y a las temperaturas extremas del amor y el odio.

Odio tantas cosas, odio, odio, odio, odio por tres. Un odio que se guarda debajo mis ojos negros, un odio denso y oscuro como el vinagre balsámico. Un odio que aliña mis órganos y empapa el tuétano.

Me gustaría fumar, beber los fines de semanas, llorar por un gol, poner Telecinco. Me gustaría que solo me importe follar. Me gustaría no entender muchas cosas y ser  mediocre. Estoy seguro que así me servirían todos tus consejos, todos tus ánimos y toda esperanza de que las cosas a veces también me pueden salir bien.

Feliz dos mil once.

jueves, 18 de marzo de 2010

SEXTO PISO


Ensaya y practica “El beso perfecto” cada noche besándose la corva de los codos. Se entusiasma al pensar con el momento en que sus labios estarán unidos a otros por un hilo de saliva.

Retuerce su cuello como el amante de El beso de Klimt buscando el ángulo perfecto. Pasa las noches enrollado con sus huesudos y tísicos brazos, e intenta emular las despedidas amorosas, con besos de tornillo, como los de Humphery Bogart.

Un fatídico día de verano, un mareo dentro del ascensor y un tonto traspié. Adalberto perdió el equilibrio y sus brazos quedaron amputados en la entreplanta del sexto piso. La comunidad concilio por ello, instalar una puerta de seguridad en la cabina.

Aunque ya el chiquillo, perdió la oportunidad de saber besar para siempre.

jueves, 4 de marzo de 2010

LO SIENTO. -Contenido Erótico-.


Una vez más, el brazo de una mujer se le cruza en la cara para dejar los pendientes en la mesita de noche. Él esta en el lado izquierdo de la cama, ella en el derecho.

Él siempre empieza con un recorrido descendiente de pequeños besos. Comienza por el ovulo de la oreja, continua por el busto, hasta llegar a la primera parada cerca del ombligo. Ella sabe el final del trayecto, así que abre las piernas lentamente y curva la espalda a la espera de la lengua. Cierra los ojos y echa hacia atrás la cabeza enseñando la barbilla y dejando ver la aorta.

Hacen el amor. O por lo menos tienen sexo. Un sexo barbitúrico y sin condón. Ella es alergica al látex, y él quiere estar un milímetro más adentro. El no suele hablar cuando lo hace. No se siente cómodo. Y menos la primera vez. Aunque Ella insiste que le hable. Que le diga lo bonita que es.
Cae un gota de sudor desde su frente que aterriza en sus pechos. Unos pechos operados, inmóviles y preciosos como una estatua marmórea. Sin cicatriz, simétricos y duros al tacto.

Quiero que te corras cariño -Dice él mientras pasa una de las sedosas piernas de la chica por encima de su hombro.
Se abalanza sobre ella y le aprieta  la cadera como si la cogiera al vuelo. Ella bizca los ojos mirándole los labios. Se besan y se corren uno tras el otro, como en las películas. Con gritos y jadeos, con un poco de teatro y alevosía.
Al terminar se dan unos besos. Estos suenan a despedida y cierre. A conclusión. Él sale de la cama y coge la botella de agua que hay en suelo al lado de los tacones. Número treinta y ocho.

-¿Quieres agua Elena?

Ella hubiese cambiado "Elena" por el "cariño" de antes.

-Sí. –Contesta con la cabeza.

Él mira los condones que hay encima de la mesa al lado de los pendientes. Debería habérmelo puesto. Piensa.

-Voy al baño. ¿Quieres que te traiga papel? –Le pregunta mientras ella termina de beber.

-Tengo toallitas- Responde mirando el bolso que está encima del escritorio.
Deforma la botella de plástico de agua con la mano. -Ahora deberías estar acariciandome idiota- Se dice para si misma.

Él sale de la habitación desnudo. Recorre el pasillo a oscuras aunque la luz de la luna entra proyectando su sombra. Una sombra estirada y negruzca; casi tan vampirica como la del Conde Orlok.

Enciende la luz del espejo del cuarto de baño. Respira al contemplar su rostro reflejado. No es ningún monstruo. Se mira y ve como sus labios están hinchados y agrietados por los muerdos. Tiene el flequillo pegado en la frente por el sudor, y parece que es más guapo que esta mañana. Brillan sus ojos y su piel esta más tersa. Pero realmente sigue siendo un tipo común con cara de capullo.

Ella se limpia el semen mirando el gotéele del techo. Hace una bola con la toallita y la tira a la papelera desde lejos. Entra limpia. Dos puntos. Siempre ha sido afortunada en el juego, en lo demás, una total desgraciada.

La habitación huele a perfume infantil de las toallitas húmedas que acaba de utilizar. Ya no está desnuda, se ha puesto unas braguitas negras con un pequeño lazo de color azul. A juego con sus ojos. Su pelo está ensortijado y seco. Ella suele ser pasiva en el sexo. Prefiere que la monten y tener un rol de victima y niña buena. De tonta. Se pone cachonda así. Dejando que el hombre se sienta dominante, y sí, incluso que la penetren analmente. Puede ser sexista, pero a estas alturas tú opinión le importa una mierda.

El Psicólogo y psiquiatra Samuel se limpia el pene en el lavabo, con el jabón de mano de leche y miel para pieles sensibles. El glande aun lo tiene rojizo y sigue empalmado. Se limpia los testículos y se seca con una pequeña toalla que saca del armario.

Samuel trabaja para un hospital privado bastante caro. Tiene un departamento para ayudar a personas que van a empezar con algún tratamiento contra el cáncer o algún tumor nefasto. Suele hacer terapias para pacientes que le quedan poco tiempo de vida, y que han contraído alguna enfermedad imparable. Elena tiene metástasis. No tiene muchas probabilidades de vivir más de un año. Dentro de unos días empieza la quimioterapia. Es rica y joven. Tiene treinta y ocho. Como el número de sus zapatos.

Samuel se enjuaga la boca. Piensa en todas las tías que se ha follado. Unas vente al año. Y posiblemente más de la mitad están ya muertas. Suele acostarse con ellas porque están solas, débiles, y sobretodo, llenas de miedo y hasta el culo de antidepresivos. Él es la mano que las consuela. Su demagogia barata les ayuda a recuperar la religión de la que no tuvieron fe. O les regala la esperanza y la filosofía aristocrática de enfrentarse con el duelo de la muerte con dignidad mediante trucos y consejos de libros-recopilatorios de pensamiento positivo.

El  licenciado escupe el líquido verde con fuerza. Su boca huele a mentol. Vuelve a la habitación. El pene aun le golpea en los muslos. Elena parece dormir. Su cuerpo es como un reloj de arena volcado. Preciosa. Una chica ye-yé. Su tiempo acaba de pararse por una noche.
Samuel entra en la cama -aunque hubiese preferido dormir solo- mira la espalda de la chica. Contempla sus lunares y dibuja mentalmente líneas que une lunar con lunar como si fuera un periplo que tuviera que leer.

Cansado, no consigue descifrar el destino y termina por darse la vuelta.

-Hasta mañana Elena.

-Buenas Noches… -Susurra ella.

Y fue en ese instante cuando Samuel se dio cuenta de que él era parte del síntoma. El era parte de la enfermedad. Se dio cuenta, que él mismo, era un efecto segundario de las muertes prematuras.

martes, 23 de febrero de 2010

PSSSS....

Y me dice por to la cara, que no soy capaz de escribir un microrelato. Pero bueno, vale que tengo faltas de ortografía. Las tengo porque no tengo tiempo para estar releyéndome, y dándole al "corregir" que te trae por defecto el programa donde escribas tú.

También me falta un minidedo, que se encargue de acentuar las esdrújulas correctamente mientras escribo en el teclado a la velocidad impactante de 250 pulsaciones -maldito verano del 98- Que si en vez de un teclao tuviera un piano, seguro que te sacó la melodía de Terminator del tirón.

Y me dice el soplagaitas, que los microrelatos son un  chispazo de brillantez.
¡Es como correrte con los vaqueros puesto! no te jodes. Claro que yo tengo esa chispa. Mi segundo apellido  es  Chispeante... Ya escribí un par de microrelatos en su día y los mandé a concurso. Donde sospechosamente los concursos eran ganados por la misma persona, amiga y simpatizante de una asociación de escritores noveles, que colaboraba con la organización del concurso.:S

¡Ahora todos conmigo el estribillo de Alicia keys & Alejandro Sanz: Uhuhuhu!

Por eso no escribo y mando cosas a concursos, porque no tengo un minidedo que me corrija las faltas. Pero claro que tengo microrelatos, para achantarte la cara esa fea que llevas.

Si es que lo veo con sus gafas-pasta, y su cigarrillo haciéndose el culto y el bohemio, intentándose follar a la periodista de turno que trabaja por 30 pavos la columna, y que alardea que una vez le corto las uñas a Javier Bardem.

Bah!

Y este tipo, con su chaqueta y su barbita argentina, hablando de todo el mundo que ha visto y recorrido buscando historias... Pero no le cuenta que los billetes del AVE, se lo compró papito por internet.

En fin, que aqui tienes uno bocazas.  Vaya... pa chiflar con los dos dedos y que le caigan dos piedras...


PROGRESA ADECUADAMENTE

Un día más llego a casa exhausto del colegio. Cansado. Las noches las paso despierto desde hace un semestre. Ni la pasiflora, ni la pavolina, ni la valeriana consiguen sedarme y borrar la imagen obsesiva de la cara de Eva; ya no me alegra sorber la espuma de la cerveza ni de la Coca-Cola. Mañana celebro mi octavo cumpleaños y no quiero ser un precoz depresivo, ni un insulso... Pero sé que jamás seré feliz si no la tengo a mi lado. Desgraciadamente no hay maestro que lo entienda.
-¿Qué te pasa? -Pregunta madre desde la cocina.
-Estoy enamorado –Confieso como un cobarde.
-¿Y cómo lo sabes?
-Porque cuando la veo, me cuelgo la mochila de un asa.

viernes, 19 de febrero de 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

MERIENDAS


Yo hay cosas, que no me explico. Y no me quiero poner en plan ecológico, ni estilimiqui, ni princeso.

¿Pero porque hay sitios donde te pides una bocadillo y el nota que te lo prepara esta fumando?

No nos pongamos a hablar de su dudoso "aprobado" en el examen de manipulador de alimento del curso de la junta de Andalucía pero joder que no esta en su casa. Pero él como si nada. Ahí esta con mi bocadillo de jamón serrano y con el Nobel en la otra mano; sujetándolo con esos dedos amarillos callosos, con el anillo de casado, que no se cae ni frotando con jabón. ¡Qué ojo! que yo a veces también le doy unas chifladitas aun piti cuando encarta. Que no critico al fumador sino a la adicción esa, de que hay gente que parece que nacieron con el cigarro pegado en el labio.

Y nada, allí llega el cocinillas con mi merienda rica en benceno. Me lo deja en la mesa con la servilleta esa ridícula, ultra pequeña dándote la bienvenida al Bar "El deoamarillo". Como se te ocurra utilizar esas servilletas, te salen boqueras y te cortas la yemas de los dedos.

Y nada, de allí me voy sin pagar y sin merendar.