La mejor forma de entrenar los abdominales en trabajándolos en pack. Como unidad muscular. Oblicuos, superiores, medios e inferiores. Con
Giros, encogimientos, series y superseries. Machacar y machacar. Tres días a la semana. Bajar los hidratos, anular los lácteos, beber solo agua y pasar hambre.
La mejor dieta es la de la boca cerrada o/y la nevera pelá. Si tu genética no es muy agradecida, cuesta bastante tener la famosa tableta de chocolate. Pero en el arduo trabajo de conseguirlo, te das cuenta que no estas solo.
El lugar de entrenamiento dónde más simpatizas con alguien es en la zona de abdominales del gimnasio, donde están las estirillas tiradas en el suelo, en una de las esquinas de la sala de fitness.
Algo que suelen proponerse los hombres después de una ruptura, es marcar los abdominales (Las mujeres se cortan el pelo o se lo tiñen) Cuando te topas con el amor, ya sea en su lado negativo o positivo, hay una respuesta en el exterior. Hay un cambio palpable y visible.
-Tío, desde que me ha pasado esto con la chica, estoy motivadisimo, Me levanto más temprano, como menos, tengo ganas de hacer cosas, Y mira que tenia una racha mala, pero ¡zas! La vida siempre te prepara algo…
Y es que sí, el amor es la grasa que mantiene los engranajes en movimiento. Nos hace la vida más fácil y nos protege del oxido del odio y la tristeza.
Mi “amigo” sigue hablando, ahora me cuenta su primera cita, la ropa que se compró, como iba ella, las gilipolleces que se hablan en la primera cita: Lo maduro que es cada uno, y lo súper geniales y lógicos que somos respecto a todo. Ella va al baño, se repasa los labios y el rimel. Él va al baño, se mira los dientes y se pone el pene bien. Hacia arriba. Que no quepa duda que eres varón y puedes penetrarla si ella quisiera en cualquier momento de la cita. Allí mismo, en la mesita del bar si te lo pidiera.
Los hombres nos calentamos como una bombilla, plin, ya estamos. Ha sido tus zapatos, tu sonrisa, tu olor, tu boca, la forma de hablar…da igual. Ya estamos. Fáciles como un interruptor. Mientras que ellas son una plancha, va subiendo la temperatura poco a poco, gradualmente se calientan.Hay que saber esperar y mantenerlas encendidas.
Seguimos con los abdominales, ahora oblicuos, él entre serie y serie me sigue contando, el flechazo que tuvo con ella, y los cojones que tuvo en pedirle el número, y que no le importa que tenga un niño y novio.
-¿Tiene novio? -pregunté.
-Sí, pero es un gilipollas. Un mierda de novio. Espero que lo deje.
La historia ya empezó a no ser tan bonita, que puñetera es la vida, que parece que cuando hay alguien que sonríe, debe a ver otro jodido, engañado o partido. Lo dejé de escuchar por un momento, suspiré, y seguí con las elevaciones de tronco en el suelo, recordando estos buenisimos cortometrajes, crudos, estupidos y reales como la vida misma.
continuará...

