domingo, 23 de enero de 2011

EL AMOR PARTE 2 (lease la parte primera)


La mejor forma de entrenar los abdominales en trabajándolos en pack. Como unidad muscular. Oblicuos, superiores, medios e inferiores. Con
Giros, encogimientos, series y superseries. Machacar y machacar. Tres días a la semana. Bajar los hidratos, anular los lácteos, beber solo agua y pasar hambre.

La mejor dieta es la de la boca cerrada o/y la nevera pelá. Si tu genética no es muy agradecida, cuesta bastante tener la famosa tableta de chocolate. Pero en el arduo trabajo de conseguirlo, te das cuenta que no estas solo.

El lugar de entrenamiento dónde más simpatizas con alguien es en la zona de abdominales del gimnasio, donde están las estirillas tiradas en el suelo, en una de las esquinas de la sala de fitness.

Algo que suelen proponerse los hombres después de una ruptura, es marcar los abdominales (Las mujeres se cortan el pelo o se lo tiñen) Cuando te topas con el amor, ya sea en su lado negativo o positivo, hay una respuesta en el exterior. Hay un cambio palpable y visible.

-Tío, desde que me ha pasado esto con la chica, estoy motivadisimo, Me levanto  más temprano, como menos, tengo ganas de hacer cosas, Y mira que tenia una racha mala, pero ¡zas! La vida siempre te prepara algo…

Y es que sí, el amor es la grasa que mantiene los engranajes en movimiento. Nos hace la vida más fácil y nos protege del oxido del odio y la tristeza.
Mi “amigo” sigue hablando, ahora me cuenta su primera cita, la ropa que se compró, como iba ella, las gilipolleces que se hablan en la primera cita: Lo maduro que es cada uno, y lo súper geniales y lógicos que somos respecto a todo. Ella va al baño, se repasa los labios y el rimel. Él va al baño, se mira los dientes y se pone el pene bien. Hacia arriba. Que no quepa duda que eres varón y puedes penetrarla si ella quisiera en cualquier momento de la cita. Allí mismo, en la mesita del bar si te lo pidiera.

Los hombres nos calentamos como una bombilla, plin, ya estamos. Ha sido tus zapatos, tu sonrisa, tu olor, tu boca, la forma de hablar…da igual. Ya estamos. Fáciles como un interruptor. Mientras que ellas son una plancha, va subiendo la temperatura poco a poco, gradualmente se calientan.Hay que saber esperar y mantenerlas encendidas.

Seguimos con los abdominales, ahora oblicuos, él entre serie y serie me sigue contando, el flechazo que tuvo con ella, y los cojones que tuvo en pedirle el número, y que no le importa que tenga un niño y novio.

-¿Tiene novio? -pregunté.

-Sí, pero es un gilipollas. Un mierda de novio. Espero que lo deje.

La historia ya empezó a no ser tan bonita, que puñetera es la vida, que parece que cuando hay alguien que sonríe, debe a ver otro jodido, engañado o partido. Lo dejé de escuchar por un momento, suspiré, y seguí con las elevaciones de tronco en el suelo, recordando estos buenisimos cortometrajes, crudos, estupidos y reales como la vida misma.



continuará...

sábado, 22 de enero de 2011

Cita para el fin de semana


No pude convertirme en nada: ni en bueno ni en malo, ni en un sinvergüenza ni en un
hombre honesto, ni en héroe ni en insecto. Y ahora estoy alargando mis días en mi
esquina, torturándome con el amargo e inútil consuelo de que un hombre inteligente
no puede convertirse seriamente en nada; de que tan sólo un idiota puede convertirse
en algo.


Fiodor Dostoievski,
Memorias del subsuelo

viernes, 21 de enero de 2011

EL AMOR PARTE 1


Recuerdo que antes se tiraban bolas de papel a la cabeza de la chica que te gustaba en mitad de la clase… Era un mensaje, un código fácil de entender.
Me gustas mucho. Arrancas la hoja de la libreta. Haces una bola y la lanzas bien fuerte. Que le duela. Que se acuerde de ti.

Si todo va bien ella te pegará en cuanto pueda. Un golpe en el hombro. Un manotazo. Cualquier cosa está bien. Puesto que es la antesala del beso.

Las cosas han cambiado mucho, la vida ya no la veo desde un pupitre.

Hoy en el gimnasio, ha salido un tema que no suele aparecer por esos lares: El amor. -Se habla de sexo. Pero no de amor-.

El chico en cuestión dice que siente vértigos y maripositas cuando ve a la chavala. Me ha contado todo el  culebrón de cómo la conoció. Quién es ella… Que si pum, que si pam.

Realmente me gustó oírle, estaba saturado de estos meses atrás de escuchar como la gente lo pasa mal con los divorcios, los engaños, las relación tormentosas, las dolientes rupturas…
Sí, se pasa mal. Lo sé, lo sé, repito. No quiero que me lo conteis. Pero parecía que el cosmos se había conjurado contra mi, y me mostraba la cara más fea de las relaciones entre hombres y mujeres.

Que si estaba casada y me la chupó en el baño. Que si le llamó por teléfono no se quien. Que si me pega, pero lo quiero. Que si no me hace caso. Mi corazón me dice sí, pero mi cabeza no…Ofú, cansa hasta de escribirlo.

La verdad, y todo sea dicho, vivimos tiempos malos, un todo-vale que no sé si nos mejora las relaciones entre hombres y mujeres o nos la empeora. Tanto libertinaje puede ser un arma de doble filo. Y parece que muchos quieren vivir un drama en sus vidas, copiando personajes de la televisión, sin saber que los mal de amores, en la vida real, son peligrosos y dañinos como el mayor de los venenos. Algunos tienen el rol de ser los que dañan y la falsa seguridad, que siempre son los conquistadores, pero amigos mío, la vida coloca las fichas como quiere, y ser el dañado es una posición que todos tenemos alguna vez, y no es gusto de nadie.

La gente vive en un besodromo permanente, subiendo a desconocidos a su tarima del amor. Teniendo sexo, aventuras, romances e historias rosas de todo tipo.Todo va bien hasta que un día se dan cuenta, que han dado un paso en falso. Han subido “accidentalmente” al besodromo de otro. Y de repente, patapam, te han dado la patada en el culo.
Ahora te jodes ¿Dónde esta el campeón, o el  pichabrava, o “mi coño lo disfruta”? ¿Dónde? Pues en el suelo, con cara de lelo. A veces el karma es justo, y las dá, por donde las toma.

Pero no hablemos de justicia. Lo de hoy, es amor.

Y fue eso lo que me preguntó el chico. ¿Qué es el amor? Sabía perfectamente a que se refería. Al amor hacia una mujer, no el amor hacia tu madre, tu trabajo o las golondrinas negras de tu balcón.
El amor tontanuco, el de verdad. El que te hace lavarte los dientes tres veces y comprarte rompa interior nueva.

-¿Qué es el amor? -preguntó buscando mi respuesta.
-Una mezcla entre lo que dice Punset y lo que canta Chayanne.

El pavo río, yo reí. Me pareció ingenioso y todo.Seguimos en las cintas de correr. Cada uno a lo suyo. Haciendo lo mismo pero a ritmos cardiacos distintos. Él con más pulsaciones. No olvidemos que está enamorado y su corazón a diferencia del mío, está lleno de brío y fuerza. De ganas.

Y ahora, entre nosotros, os pregunto qué es el amor.

Peisno que el aomr, es un lnejuage ouctlo ertne una mejur y un hbrome. Cópmlcies, coipnchmes, ecnurbideros uno del orto. Un lnejuage sin intérrpeets, ni rúrbiacs parceiads a orto idoima. Sloo lo conoecn elols.
Cdaa getso, cdaa fomra, cdaa moivimetno. Uno gíua al orto. Preo los dos se sigeun. No sé si me enitedens. A lo mojer praa eso derbeaís esatr enaomrdaa de mi.

En fin, la cosa continúa en el suelo haciendo abdominales...

Fin de la primera parte.

lunes, 17 de enero de 2011

GEORGE BIZET

Estuve con Carmen, Don José, Escamillo, Micaela, Zúñiga y los demás.

Para el poco entendido o nada entendido, me estoy refiriendo a los personajes de unas de las inmortales operas que aun suenan y resuenan por teatros y televisión. Carmen.

Carmen es un Drama Lírico de cuatro actos de George Bizet. Un compositor que la cascó prematuramente el pobre, sin vislumbrar la totalidad de su éxito. Sus melódicas composiciones, están arraigadas en nuestro cerebro colectivo, así que no te extrañes que las hayas entonado dentro de la bañera mientras te frotabas la barriga con el jabón y te orinabas en la pierna.-buag.

La verdad que fue muy divertido estar allí, de policía sevillano me tocó. Guay porque aparecía en tres de los cuatro actos asi que me lo pasé muy bien con tantos figurantes, cotilleos, envidias y demás parafernalia del mundillo de la farándula. Fue gracioso ver el pique que tenían los de la orquestas entre los instrumentos de aire con los de madera. Y las refriegas entre barítonos y sopranos…

Vaya mundillo este.
 
El traje era un poco de muñequito de plomo, pero el vestuario en su conjunto estaba muy logrado. A destacar el de las bailarinas y toreros.
 En los camerinos se armaba la de dios, con tanta gente, tanta etiquetas. Os muestro un día de ensayo-de tantos- y la escena representada ya en Teatro Cervantes de Málaga.
Ahora cuando canto en la bañera  mientras me enjabono la barriga y meo, lo hago además con un buen recuerdo.

viernes, 7 de enero de 2011

2011


Me sé todas las máximas, todos los consejos, todos los dichos y todos los refranes. Ninguno me sirve. Estoy un poco arto de que la tostada caiga por el lado de la mantequilla. Así que hace tiempo decidí no ponerle mantequilla a la rebanada y dar los bocados al pan crujiente y seco. Caliente y negro.

El corazón guarda una cierta relación con el pie y los zapatos. Creo que este cuerpo me aprieta y me hincha el corazón. Debería comprarme un corazón más cómodo, uno para poder andar kilómetros y kilómetros y alejarme de estos tiempos. Un corazón sin costuras, de keblar, resistente
a las tempestades y a las temperaturas extremas del amor y el odio.

Odio tantas cosas, odio, odio, odio, odio por tres. Un odio que se guarda debajo mis ojos negros, un odio denso y oscuro como el vinagre balsámico. Un odio que aliña mis órganos y empapa el tuétano.

Me gustaría fumar, beber los fines de semanas, llorar por un gol, poner Telecinco. Me gustaría que solo me importe follar. Me gustaría no entender muchas cosas y ser  mediocre. Estoy seguro que así me servirían todos tus consejos, todos tus ánimos y toda esperanza de que las cosas a veces también me pueden salir bien.

Feliz dos mil once.

jueves, 18 de marzo de 2010

SEXTO PISO


Ensaya y practica “El beso perfecto” cada noche besándose la corva de los codos. Se entusiasma al pensar con el momento en que sus labios estarán unidos a otros por un hilo de saliva.

Retuerce su cuello como el amante de El beso de Klimt buscando el ángulo perfecto. Pasa las noches enrollado con sus huesudos y tísicos brazos, e intenta emular las despedidas amorosas, con besos de tornillo, como los de Humphery Bogart.

Un fatídico día de verano, un mareo dentro del ascensor y un tonto traspié. Adalberto perdió el equilibrio y sus brazos quedaron amputados en la entreplanta del sexto piso. La comunidad concilio por ello, instalar una puerta de seguridad en la cabina.

Aunque ya el chiquillo, perdió la oportunidad de saber besar para siempre.

jueves, 4 de marzo de 2010

LO SIENTO. -Contenido Erótico-.


Una vez más, el brazo de una mujer se le cruza en la cara para dejar los pendientes en la mesita de noche. Él esta en el lado izquierdo de la cama, ella en el derecho.

Él siempre empieza con un recorrido descendiente de pequeños besos. Comienza por el ovulo de la oreja, continua por el busto, hasta llegar a la primera parada cerca del ombligo. Ella sabe el final del trayecto, así que abre las piernas lentamente y curva la espalda a la espera de la lengua. Cierra los ojos y echa hacia atrás la cabeza enseñando la barbilla y dejando ver la aorta.

Hacen el amor. O por lo menos tienen sexo. Un sexo barbitúrico y sin condón. Ella es alergica al látex, y él quiere estar un milímetro más adentro. El no suele hablar cuando lo hace. No se siente cómodo. Y menos la primera vez. Aunque Ella insiste que le hable. Que le diga lo bonita que es.
Cae un gota de sudor desde su frente que aterriza en sus pechos. Unos pechos operados, inmóviles y preciosos como una estatua marmórea. Sin cicatriz, simétricos y duros al tacto.

Quiero que te corras cariño -Dice él mientras pasa una de las sedosas piernas de la chica por encima de su hombro.
Se abalanza sobre ella y le aprieta  la cadera como si la cogiera al vuelo. Ella bizca los ojos mirándole los labios. Se besan y se corren uno tras el otro, como en las películas. Con gritos y jadeos, con un poco de teatro y alevosía.
Al terminar se dan unos besos. Estos suenan a despedida y cierre. A conclusión. Él sale de la cama y coge la botella de agua que hay en suelo al lado de los tacones. Número treinta y ocho.

-¿Quieres agua Elena?

Ella hubiese cambiado "Elena" por el "cariño" de antes.

-Sí. –Contesta con la cabeza.

Él mira los condones que hay encima de la mesa al lado de los pendientes. Debería habérmelo puesto. Piensa.

-Voy al baño. ¿Quieres que te traiga papel? –Le pregunta mientras ella termina de beber.

-Tengo toallitas- Responde mirando el bolso que está encima del escritorio.
Deforma la botella de plástico de agua con la mano. -Ahora deberías estar acariciandome idiota- Se dice para si misma.

Él sale de la habitación desnudo. Recorre el pasillo a oscuras aunque la luz de la luna entra proyectando su sombra. Una sombra estirada y negruzca; casi tan vampirica como la del Conde Orlok.

Enciende la luz del espejo del cuarto de baño. Respira al contemplar su rostro reflejado. No es ningún monstruo. Se mira y ve como sus labios están hinchados y agrietados por los muerdos. Tiene el flequillo pegado en la frente por el sudor, y parece que es más guapo que esta mañana. Brillan sus ojos y su piel esta más tersa. Pero realmente sigue siendo un tipo común con cara de capullo.

Ella se limpia el semen mirando el gotéele del techo. Hace una bola con la toallita y la tira a la papelera desde lejos. Entra limpia. Dos puntos. Siempre ha sido afortunada en el juego, en lo demás, una total desgraciada.

La habitación huele a perfume infantil de las toallitas húmedas que acaba de utilizar. Ya no está desnuda, se ha puesto unas braguitas negras con un pequeño lazo de color azul. A juego con sus ojos. Su pelo está ensortijado y seco. Ella suele ser pasiva en el sexo. Prefiere que la monten y tener un rol de victima y niña buena. De tonta. Se pone cachonda así. Dejando que el hombre se sienta dominante, y sí, incluso que la penetren analmente. Puede ser sexista, pero a estas alturas tú opinión le importa una mierda.

El Psicólogo y psiquiatra Samuel se limpia el pene en el lavabo, con el jabón de mano de leche y miel para pieles sensibles. El glande aun lo tiene rojizo y sigue empalmado. Se limpia los testículos y se seca con una pequeña toalla que saca del armario.

Samuel trabaja para un hospital privado bastante caro. Tiene un departamento para ayudar a personas que van a empezar con algún tratamiento contra el cáncer o algún tumor nefasto. Suele hacer terapias para pacientes que le quedan poco tiempo de vida, y que han contraído alguna enfermedad imparable. Elena tiene metástasis. No tiene muchas probabilidades de vivir más de un año. Dentro de unos días empieza la quimioterapia. Es rica y joven. Tiene treinta y ocho. Como el número de sus zapatos.

Samuel se enjuaga la boca. Piensa en todas las tías que se ha follado. Unas vente al año. Y posiblemente más de la mitad están ya muertas. Suele acostarse con ellas porque están solas, débiles, y sobretodo, llenas de miedo y hasta el culo de antidepresivos. Él es la mano que las consuela. Su demagogia barata les ayuda a recuperar la religión de la que no tuvieron fe. O les regala la esperanza y la filosofía aristocrática de enfrentarse con el duelo de la muerte con dignidad mediante trucos y consejos de libros-recopilatorios de pensamiento positivo.

El  licenciado escupe el líquido verde con fuerza. Su boca huele a mentol. Vuelve a la habitación. El pene aun le golpea en los muslos. Elena parece dormir. Su cuerpo es como un reloj de arena volcado. Preciosa. Una chica ye-yé. Su tiempo acaba de pararse por una noche.
Samuel entra en la cama -aunque hubiese preferido dormir solo- mira la espalda de la chica. Contempla sus lunares y dibuja mentalmente líneas que une lunar con lunar como si fuera un periplo que tuviera que leer.

Cansado, no consigue descifrar el destino y termina por darse la vuelta.

-Hasta mañana Elena.

-Buenas Noches… -Susurra ella.

Y fue en ese instante cuando Samuel se dio cuenta de que él era parte del síntoma. El era parte de la enfermedad. Se dio cuenta, que él mismo, era un efecto segundario de las muertes prematuras.